Ribao Pereira, Montserrat: “Una relectura romántica de la corte: Los cortesanos de don Juan II, de Jerónimo Morán”.

Ribao Pereira, Montserrat, “Una relectura romántica de la corte: Los cortesanos de don Juan II, de Jerónimo Morán”, en J. M. González Herrán, M. L. Sotelo Vazquez, M. C. Carbonell, H. Gold, D. Thion Soriano-Mollá, B. Ripoll Sintes y J. Cáliz, eds., La historia en la literatura española del siglo XIX. Actas del VII Coloquio de la Sociedad de Literatura Española del siglo XIX, Barcelona, Universidad de Barcelona, 2017, pp. 651-660.

 

El 1 de octubre de 1838, en la villa Zaragozana de Maella, tuvo lugar la acción que supuso la victoria de Ramón Cabrera sobre el ejército al mando del general Pardiñas. Muchas fueron las bajas en ambos bandos y numerosos también los apresados por los carlistas. El 16 de diciembre de ese mismo año, los corresponsales del Eco del Comercio en Valladolid informan de la función benéfica que la ciudad prepara para recaudar fondos en beneficio de los prisioneros de Maella. La pieza que se ensaya —Los cortesanos de don Juan II— se anuncia como un drama nuevo de un autor novel de la ciudad, “digno de aprecio por haber destinado una de sus primeras producciones a tan laudable objeto” (Eco del Comercio, 21 diciembre 1838: 4).

La función tiene lugar, efectivamente, el 29 de diciembre de 1838.  Resulta  significativo el tratamiento que el dramaturgo, Jerónimo Morán, hace de la Historia para plantear una obra coral que critica duramente tanto a los monarcas débiles como a los tiranos cegados por la ambición y que, representada con la herida abierta de Maella al fondo, coloca en boca de los cortesanos de don Juan II manifestaciones liberales claramente decimonónicas.

Ribao Pereira, Montserrat: “Cantando con primor trova que inspirado inventa”. La puesta en escena de Don Álvaro de Luna, de Antonio Gil y Zárate (1840)”.

RIBAO PEREIRA, Montserrat, “Cantando con primor trova que inspirado inventa”. La puesta en escena de Don Álvaro de Luna, de Antonio Gil y Zárate (1840)”, en Santiago Díaz-Lage y Javier López-Quintáns, eds., Et amicitia et magisterio, Santander, Real Sociedad Menéndez Pelayo (en prensa).

Con los precedentes de Don Álvaro de Luna, condestable de Castilla, de José María Bonilla (1838) y Los cortesanos de don Juan II, de Jerónimo Morán (1839), Gil y Zárate da forma escénica, desde el suyo propio, al tiempo convulso de Don Álvaro de Luna, para poner de manifiesto (y denunciar) el caos en que deriva el desgobierno, la ambición personal y la debilidad de los reyes inoperantes.

Sin embargo, las dificultades económicas por que atraviesa la empresa de teatros madrileña no permiten, en la temporada 39-40, ni un elenco extenso ni decorados originales que reproduzcan el esplendor medieval de las puestas en escena de temporadas anteriores. En contrapartida, Gil y Zárate consigue articular una serie de procedimientos escénicos -a los que prestamos atención en este trabajo-, fundamentalmente relacionados con el movimiento, que convenientemente rentabilizados conferirán a la trama el colorido de una producción lo suficientemente atractiva como para alcanzar trece representaciones en un solo mes, ocho de ellas consecutivas.

Ribao Pereira, Montserrat: “¿Y si el corazón miente? Los (falsos) poetas cortesanos de Juan II de Castilla vistos por los románticos”

Ribao Pereira, Montserrat, “¿Y si el corazón miente? Los (falsos) poetas cortesanos de Juan II de Castilla vistos por los románticos”, en A. Cancellier et al., eds., El corazón es centro. Narraciones, representaciones y metáforas del corazón en el mundo hispánico, Padua, CLEUP, 2017, pp. 385-400.

En apenas tres años, de 1838 a 1840, es decir, en los últimos de la primera guerra carlista, se publican y representan en Valencia, Valladolid y Madrid tres dramas diferentes ambientados en la corte castellana de Juan II. En todos ellos se da cuenta de las circunstancias que conducen a don Álvaro al patíbulo y los tres rematan con su ejecución en Valladolid, en junio de 1453. Si bien son diversas las razones ficticias que, con la historia de fondo, cada uno orquesta para dar cuerpo al conflicto dramático, coinciden los tres títulos en otorgar un relevante protagonismo a la poesía, a las justas y las celebraciones que ―en el imaginario romántico― adornan ese tiempo en paralelo a la compleja situación política del mismo. Como corresponde al ambiente cortesano que se recrea, no falta escena en la que Santillana, Mena, don Álvaro o el propio rey Juan alcen su voz para recitar versos alusivos, metafóricos o simbólicos, de la tragedia hacia la que deriva la obra. Se trata de falsos poemas que, en realidad, ocultan el rostro hipócrita de la política del cuatrocientos que es para los dramaturgos del XIX, en definitiva, la de la convulsión que vive España en plena guerra civil.

Ribao Pereira, Montserrat: “Prensa, actualidad política y romanticismo español : el caso de J. Morán y la corte de Juan II de Castilla”.

Ribao Pereira, Montserrat, “Prensa, actualidad política y romanticismo español : el caso de J. Morán y la corte de Juan II de Castilla“, AMNIS. Revue de civilisation contemporaine Europe/Amériques, 14, 2015.

 

A lo largo del siglo XIX aparecen en la prensa española frecuentes alusiones a la compleja corte de Juan II de Castilla. Se trata de artículos políticos, cuentos, poemas y leyendas que se publican en los periódicos y se refieren al siglo XV para describir, románticamente, los conflictos actuales de la nación. Este artículo explica un caso concreto: Jerónimo Morán y don Álvaro de Luna, ejemplo significativo de todo ello.