RIBAO PEREIRA, Montserrat, “Catalina de Lancaster y Leonor López de Córdoba: Doce años de Regencia (1863), de narciso Blanch e Illa”

RIBAO PEREIRA, Montserrat, “Catalina de Lancaster y Leonor López de Córdoba: Doce años de Regencia (1863), de narciso Blanch e Illa”, Anales de Literatura Española, 31, 2019, pp. 247-266.

RESUMEN

Narciso Blanch e Illa publica, en 1863, una novela histórica protagonizada por Catalina de Lancaster, regente de Castilla (1406-1418), y por su valida Leonor López de Córdoba. Se trata de una obra muy bien documentada, que sigue al pie de la letra los episodios de la regencia referidos por la historiografía medieval disponible en el siglo XIX, a la que se suma una intriga romancesca atractiva y bien trabada con la trama histórica. El resultado es un texto de contenido político que, como su autor, busca en el ideario carlista respuestas a la convulsa situación de España en vísperas de la revolución del 68.

TEXTO COMPLETO

 

Ribao Pereira, Montserrat: “Intrigas desde el lecho: perversiones cortesanas en El condestable de Castilla (1858), de Manuel Torrijos”.

Ribao Pereira, Montserrat, “Intrigas desde el lecho: perversiones cortesanas en El condestable de Castilla (1858), de Manuel Torrijos”, en J. Avilés-Diz, ed., Perversiones decimonónicas, Valencia, Albatros, 2018, pp. 123-139.

Aun cuando en las novelas de aventuras ambientadas en el medievo el componente histórico no determine la acción ni aporte un significado específico al conjunto de la obra, en esta de Torrijos la elección de la vida de Juan Rodríguez del Padron como vértice de las diferentes tramas responde a un interés explicito del autor por su figura y por su tiempo.

Esta obra  se imbrica en la corriente tanto popular como culta de reescritura decimonónica del tiempo de Juan II. En ella las complejas e inverosímiles tramas de las novelas por entregas se entreveran de ingredientes particulares que justifican la originalidad de este título en su contexto genérico. Hay en El condestable de Castilla apaleamientos, magos y encantadores que en realidad no lo son, brujas que componen filtros y curan con untos, apariciones y desapariciones maravillosas, espacios irreales para el disfrute del placer, relatos dentro de otros relatos, triángulos amorosos que se entrecruzan e intercambian sus vértices e intrigas personales, morales y políticas. En todos los casos, el espacio mínimo del que emana el conflicto, la subversión, la conspiración…, la perversión, en definitiva, es un lecho ―rico, suntuoso, humilde o fantástico, compartido o no― que desde la intimidad de sus moradores se abre al lector para deleitarle en el conocimiento de las diferentes pasiones que articulan la acción de esta novela.